Berlín: la vanguardia y los restos del terror se dan la mano

No hay ciudad que tenga una mezcla de un episodio de la humanidad tan lamentable como fue el Holocausto junto a la mayor de las vanguardias artísticas y cívicas como Berlín, una ciudad donde podemos encontrar a una numerosísima comunidad española y que encabeza el crecimiento en Europa.

El auge de las aerolíneas de bajo coste hace que volar a Berlín sea muy económico, más que ir a muchas partes de España, y en menos de tres horas estamos en suelo alemán. Seguramente la capital alemana junto a Londres sean las dos ciudades que se han acercado más gracias a Ryanair, Norwegian Airlines y demás compañías de este tipo. Con la caída del muro que la separaba en 1989, el crecimiento de su área industrial ha sido exponencial pero no se ha quedado atrás su urbanismo, cosmopolita y vanguardista.

Si viajas en aerolínea de bajo coste, lo más habitual es que llegues al aeropuerto de Schönefeld, a unos 20 kilómetros de la ciudad. El aeropuerto de Tegel, el principal de la ciudad, se encuentra más cerca del núcleo urbano y es más cómodo. No obstante, la conexión entre Schönefeld y el centro de Berlín es muy buena tanto por carretera como por tren de cercanías.

Una vez llegamos a la ciudad, lo que más nos puede sorprender en un primer momento son la amplitud de sus calles, su limpieza, sus carreteras y calles (al fin y al cabo, es una ciudad que tras 1945 fue prácticamente reconstruida desde cero, por lo que toda ella ya se hizo preparada para el tráfico de coches). Hay mitos que descubrimos falsos cuando la conocemos, como por ejemplo la rectitud alemana, que si bien no es comparable con la española, es algo más laxa de lo que muchos suponen. No obstante, el orden es una forma de vida, y la tolerancia entre todas las personas hace funcionar la ciudad, como podemos ver en el enorme respeto por el carril bici quizá solo comparable, en España, al que hay en Barcelona.

Aeropuerto de Schönefeld / Foto: Raúl Torres

La estación de tren de Friedrichstraße, una de las principales / Foto: Raúl Torres

 

El frío, otro mito exagerado

Puede que sea por el contraste, pero en España tenemos la idea de que Berlín es sinónimo de frío y no es así. Evidentemente no es Andalucía o la costa mediterránea, pero la capital alemana, ubicada al este del país, tiene temperaturas algo más bajas que Madrid y parecidas al norte de España. Incluso a partir de mayo el tiempo primaveral es hasta caluroso. Por ello, la primavera o el final de verano son los mejores meses para visitarla.

Aunque su tamaño es aproximadamente un tercio mayor que el de Madrid, en el centro de la ciudad y a pocas manzanas tenemos la gran mayoría de monumentos emblemáticos, destacando, en primer lugar, los grandes símbolos de la separación y unión de las dos Alemanias: la puerta de Brandeburgo y el muro de Berlín.

En los años de la Alemania dividida, este pórtico, uno de los pocos restos berlineses que aguantaron la invasión napoleónica y las dos guerras mundiales, era tierra de nadie, sirviendo de barrera entre la parte federal y democrática. La importancia que tiene actualmente la ha adquirido con la reunificación como símbolo, ya que antes solo era un pórtico de una muralla pérdida hace siglos y cuyo pórtico central, más ancho que el resto, solo podían cruzar los miembros de la familia real en los años de la República de Weimar. En su corona hay una escultura de una cuádriga como símbolo de paz que fue robada por Napoleón y posteriormente recuperada (si bien la actual es prácticamente una copia de aquella, pérdida casi completamente en los bombardeos de la II Guerra Mundial).

Puerta de Brandeburgo y Plaza de París, Berlín / Foto: Raúl Torres

El muro de Berlín y la isla de los museos

Quizá lo más visitado de la ciudad son los numerosos restos del muro de Berlín que siguen en pie como oda a aquella aberración tan relativamente cercana en el tiempo. Para ello, la mejor zona es la de East Side Gallery, algo más alejada del centro, el mayor tramo conservado que se ha convertido en una galería de arte al aire libre de casi kilómetro y medio de longitud.

Se puede recorrer andando todo este tramo sin ningún problema y conectar además con otros puntos neurálgicos de la ciudad. Además, se disfruta de las magníficas pinturas y grafitis mientras se puede pensar en cómo este pedazo de hormigón partió literalmente la vida de millones de personas. Lo que más impresiona a la mayoría de los visitantes es la altura del muro. La pintura más conmemorativa probablemente sea la del apasionado beso entre Leonid Brezhnev y Erich Honecker, líder de la URSS y de la República Democrática Alemana, la unión del comunismo de finales del siglo pasado.

Checkpoint Charlie, punto de cruce del muro que controlaba EEUU / Foto: Raúl Torres

Beso entre Leonid Brezhnev y Erich Honecker / Foto: Raúl Torres

 

 

 

 

 

La isla de los museos, una isla cerca del centro de Berlín en una bifurcación que hace el río Spree, es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Aún en los museos de la ciudad se está haciendo la unificación de todo el arte que quedó dividido entre las dos partes de Alemania y reorganizando las colecciones con las reconstrucciones necesarias, como por ejemplo la del “Museo Nuevo“, que tras la guerra quedó totalmente destruido (fue diseñado prácticamente desde cero en 2009).

En el “Museo Antiguo” podemos ver obras de arte clásico. Se encuentra al lado de donde estaba el antiguo castillo de Berlín. Quizá las obras más interesantes que podemos visitar en la isla son el mítico busto de Nefertiti (museo nuevo), el Museo de Pérgamo al completo (dedicado a la exhibición de edificios clásicos a tamaño original reconstruidos) y, por supuesto, es obligatoria la visita a la catedral de la ciudad que también se encuentra en la isla.

Ribera del río Spree con la catedral y el Museo Bode al fondo / Foto: Raúl Torres

Isla de los Museos al completo, con el Museo Bode en la separación del río y la catedral arriba

 

 

 

 

 

El Bundestag y la topografía del terror

El parlamento alemán (Bundestag) es otro de los edificios más reconocibles de la ciudad, especialmente su cúpula, de arte moderno realizada por Norman Foster y con unas vistas privilegiadas (con acceso limitado a determinadas personas al día). Aquí, en los restos de lo que fue el Reichstag de Hitler, se reunificó la política alemana en otro edificio que quedó prácticamente destruido en 1945. En aquellos restos fue precisamente donde comenzó la persecución a los judíos del Tercer Reich. Está muy cerca de la puerta de Brandeburgo.

Y como aquello es algo que prácticamente a todo alemán le resulta un tabú (hay que recordar que toda alabanza al dictador está prohibida, así como conseguir su libro si no es una edición comentada con ánimo divulgativo), muchos restos de la persecución judía se mantienen en la ciudad. Una macabra muestra de los años de terror del Reich. Hay muchos puntos conservados de aquel episodio, pero destacan las zonas de tiendas judías y el museo realizado cerca del Checkpoint Charlie.

Bundestag / Foto: Raúl Torres

La persecución judía / Foto: Raúl Torres

 

                                                                                                                                                      Alexanderplatz y Kurfürstendamm

Berlín se ha convertido en una de las ciudades más cosmopolitas de Europa y su centro representa un aluvión de tiendas, cadenas y negocios donde se puede encontrar productos de cualquier parte del mundo. Podemos comer las 24 horas en la mayoría de restaurantes de la zona y probar la gastronomía típica, como el chucrut o las típicas salchichas currywurst, y es muy recomendable un paseo por su centro urbano sobre todo de noche, ya que es una ciudad muy segura y con vida en cualquier hora.

La Kurfürstendamm es probablemente la avenida principal de la ciudad y mide más de tres kilómetros de extensión. Es muy recomendable visitar su inicio, en la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm, una iglesia que quedó casi derruida en la II Guerra Mundial y que no se restauró, para dejarla como un homenaje al sin sentido de la guerra. Esta calle fue el punto de reunión principal de la Alemania previa a la guerra y donde se reunían algunos de los mayores intelectuales de la época, así como el punto más importante del Berlín occidental.

La Alexanderplatz, por su parte, fue el lugar más importante de la zona comunista de Berlín. Actualmente es la torre de televisión nacional en una plaza junto a un reloj mundial y una gran estación. Es una enorme plaza que se ha convertido en un centro comercial abierto prácticamente, y donde curiosamente ahora reina el capitalismo. Hay numerosas tiendas en todas partes donde no necesitarás saber alemán, ya que la mayoría de la población habla un aceptable nivel de inglés.

Alexanderplatz / Foto: Raúl Torres

Kurfürstendamm con la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm al fondo / Foto: Raúl Torres

Etiquetado , , , , , .Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Comentarios cerrados.