Cómo mantener un pueblo con un evento de tres días

La mayoría de ciudades mantienen sus ingresos relativamente estables a lo largo del año, salvo las ciudades costeras que oscilan del verano al invierno. Tenemos ejemplos también en pueblos de montaña, que tienen su temporada alta al contrario que las localidades costeras, mientras que toda ciudad tiene formas de reunir ingresos extras con el turismo en ferias y otras actividades.

Toda ciudad tiene su gran evento para atraer turismo: si por ejemplo nos vamos a Cádiz, tenemos el carnaval aparte del verano; en Valencia el aumento, aparte de los bañistas en el Mediterráneo, viene en las Fallas. No obstante, estamos hablando de ciudades relativamente grandes a las que es mucho más fácil que vaya el turista. Lo complicado es conseguir un pico pronunciado de turismo en un lugar, digamos, “poco visitable” (que no quiere decir que no tenga nada que ofrecer, sino que es poco conocido).

Si pensamos en picos de aumento de turismo en poco tiempo en una capital de provincia, seguramente el mejor ejemplo lo tenemos en Pamplona con los San Fermines. Una ciudad en la que viven unos 200.000 habitantes se convierte durante una semana completa en la capital del mundo con (según cifras del Ayuntamiento) 1’45 millones de personas. Este crecimiento de más del 700% en una semana dejó en la ciudad 45 millones de euros solo durante las fiestas en su último año.

Sin embargo, si buscamos un pico de turismo aún más pronunciado al ser en menos tiempo, tenemos tres casos claros en España aunque por diferente motivo.

La música como fuente de ingresos

El primero de ellos es Villarrobledo, en la provincia de Albacete. Este ayuntamiento ubicado en mitad de La Mancha y ruta de paso hacia Levante tiene un presupuesto anual de 24 millones de euros en 2017. De ellos, 18 millones los ingresa exclusivamente en cuatro días de abril. Lo hace gracias a Viñarock, el festival de música más grande de España. Prácticamente todo municipio, ya sea mayor o menor, tiene su propio festival de música o, en su defecto, concierto con cierto atractivo, pero la localidad manchega lo ha llevado al extremo, celebrando este próximo mes de abril su 23ª edición.

“Mar de plástico” que se forma en Villarrobledo con motivo del festival Viñarock, con la localidad a la derecha / Foto: Viñarock.

La promoción del evento se realiza de forma privada, por lo que la ciudad se dedica a ser un mero destino para toda la gente que acude a él. Sin embargo, si bien la organización es privada, todo el gasto en hospedajes, comida y bebida, cesiones o alquileres de espacios para el evento, etc., es dinero que se lleva la localidad. El dinero que dejan las 200.000 personas que visitan el festival es la clave para que pasase, en los primeros años, de no ser muy apoyado por algunos residentes, a volcarse en masa con esta aventura haciendo incluso sus propios negocios.

La localidad tiene cerca de 30.000 habitantes, pero durante esos cuatro días de festival, supera los 100.000. Se dan además un par de efectos curiosos: por un lado, si se espera lluvia o mal tiempo para esos días, la facturación total del festival suele bajar entre un 10% y un 15%; es decir, el mal tiempo se puede llevar hasta 3 millones de euros. Por otro lado está la imagen icónica que deja de la localidad, ya que entre el 70 y el 80% de los asistentes acampan en una tienda de campaña. Eso significa que hay entre 40.000 y 50.000 tiendas de campaña en la llanura manchega, dando lugar a un “mar de plástico” que se monta y se desmonta en 100 horas.

El deporte es la principal fuente de ingresos extraordinarios

Si hay algo que puede mover tanta gente como la música, es el deporte. Desde 2011, la localidad turolense de Alcañiz acoge una carrera del Campeonato del Mundo de Motociclismo. La villa alcañizana, que cuenta con 16.000 habitantes, emprendió las obras de un circuito de velocidad al que ahora acuden una media de 100.000 personas el fin de semana del Gran Premio de Aragón, una obra en principio faraónica de la que ya están recogiendo frutos.

Los moteros tienen la suerte en España de disfrutar de cuatro pruebas del Campeonato del Mundo de Motociclismo / Foto: Comunicación Bajo Aragón

Alcañiz siguió el ejemplo de la localidad valenciana de Cheste, sinónimo ya de velocidad con el Gran Premio de la Comunidad Valenciana de motociclismo. A 25 kilómetros de Valencia, la localidad de poco más de 8.000 habitantes se hizo famosa por acoger el circuito Ricardo Tormo, destinado a la capital valenciana. Ahora, a la localidad llegan el fin de semana de Gran Premio unas 200.000 personas, que dejan su dinero entre el área metropolitana de Valencia y los pueblos de alrededor.

Para conseguir llegar a estas cifras se suele necesitar de una inversión inicial grande y, por supuesto, no asegurada por nada. Numerosas ciudades se han embarcado en proyectos similares que han terminado en deudas millonarias o sin éxito, simplemente, por no haber logrado captar la atención del público. De hecho, la gran mayoría de casos (especialmente los surgidos de manera unilateral por un ayuntamiento) terminan en disolución del evento a corto o medio plazo, pero estos casos, con una base solida y formada, han logrado basar su economía en tres días del año.

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