Cómo se puede dar positivo en alcoholemía sin haber bebido

Las fuerzas policiales de todo el mundo emplean etilómetros (los conocidos alcoholímetros) para detectar si una persona ha consumido bebidas alcohólicas. En caso de haberlo hecho, tendrá etanol (el alcohol de las bebidas) en su organismo, tanto en la sangre como en el aliento. Y eso es lo que detectan los etilómetros.

Cuando se exhala el aliento hacia estos instrumentos, se realiza una medición del etanol presente en ese aire espirado. Esta medición puede realizarse con detectores que funcionan de dos formas distintas:

  • Detector electroquímico: el etanol produce una reacción química que genera una corriente eléctrica. A mayor cantidad de etanol, mayor será el voltaje de esa corriente.
  • Detector infrarrojo: se detecta el etanol mediante un sensor infrarrojo. Este sistema es más exacto que el anterior.

Etilómetro portátil de los usados habitualmente por la Policía

Los etilómetros portátiles suelen ser electroquímicos, con menor precisión que los infrarrojos, tanto para medir el alcohol del aire como para detectar otros compuestos. Por su parte, los etilómetros evidenciales, que se encuentran en las furgonetas policiales, suelen contener ambos detectores, con lo que dan la cifra más cercana a la real.

En la mayoría de casos, este sistema no causa ningún problema. Los cuerpos policiales también conocen los márgenes que dan estos aparatos y, por ejemplo, siendo el máximo de alcohol al soplar de 0’25 mg/l de aire espirado, si en un control de alcoholemia una persona da 0’28 en uno de estos aparatos, lo habitual es dejarlo marchar. Hay un porcentaje entendido como margen de error.

Sin embargo, existen ciertas condiciones que pueden dar lugar a falsos positivos, tanto con los etilómetros portátiles como con los evidenciales.

Medicamentos y enfermedades que dan positivo

Por ejemplo, el uso de determinados inhaladores antiasmáticos que contienen etanol o salbutamol (como el Ventolín) pueden producir un falso positivo si se usan diez minutos antes de realizar la prueba de alcoholemia. Esta misma situación puede darse al usar enjuagues bucales que contienen etanol.

Inhalador antiasmático habitual (Ventolín)

El caso más curioso de falso positivo se puede producir en las personas que tienen problemas graves de cetosis o cetoacidosis. Estas enfermedades se dan en personas que sufren episodios de hipoglucemia como diabéticos, pacientes con enfermedades que limitan la ingesta o absorción de carbohidratos (como en el caso de celiaquías graves) o personas que se encuentren bajo una dieta cetogénica para controlar su peso corporal (dietas que no tienen prácticamente hidratos de carbono e incrementan el consumo de las grasas “buenas”, habituales en personas con sobrepeso).

En estas personas, la hipoglucemia provoca la entrada en cetosis, que es una enfermedad del metabolismo en la que se produce un aumento de acetona y sus compuestos derivados en sangre y orina, mucho más habitual en pacientes diabéticos. Si la cetosis se mantiene durante un tiempo prolongado, baja el pH fisiológico y se produce la cetoacidosis; el organismo entra en cetosis porque cerebro y corazón solo pueden usar la glucosa y los cuerpos cetónicos como fuente de energía, y al no haber glucosa, tienen que fabricarse cuerpos cetónicos. Uno de ellos es la acetona, y la acumulación de acetona se transforma en isopropanol.

Los problemas para demostrar su inocencia de los diabéticos

Es con este compuesto con lo que se crean los mayores problemas de cara a las autoridades. Realmente, si nos basamos en lo básico, es un tipo de alcohol muy similar al etanol de las bebidas alcohólicas, tanto en tamaño como en estructura. Una similitud tan grande que los etilómetros no son capaces de distinguirlos, por lo que tenemos, en resumen, personas con un determinado problema de salud que, sin ingerir gota alguna de alcohol, dan positivo en los controles. Su comportamiento es normal ya que no afecta a la conducta, pueden conducir perfectamente y están en plenas facultades para todo ejercicio.

Etilómetro evidencial

El problema se lo encuentran estas personas cuando les ocurren estos positivos en un control policial, ya que tienen que empezar a demostrar con un análisis y su historial médico que su cuerpo crea este alcohol mal detectado por los etilómetros, teniendo que recurrir a peritos y expertos de laboratorio que corroboren su caso. La presunción de veracidad de las autoridades hace que tenga que ser el propio individuo el que demuestre que los aparatos usados no funcionan correctamente, lo que puede ser un suplicio legal.

Es un porcentaje pequeño de personas a las que les sucede esto, pero su problema, no por poco común, resulta mayor.

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