El autodidacta que destruye la Tierra cada año

Este 23 de abril el mundo vivirá uno más de los “días de Sitchin”. En estos días no se conmemora nada, simplemente que ni el mundo ni la humanidad se destruyen por un planeta errante controlado por una civilización superior (ahora hablaremos de ello) y que Zecharia Sitchin, un escritor que se hizo famoso por teorías sin sentido sobre extraterrestres astronautas sacadas, según él, de la antigua escritura sumeria de antes de Cristo, se equivoca una vez más (y ya van incontables veces).

Para entender la historia, primero tenemos que conocer el mito: en resumen, según Sitchin (por supuesto sin ninguna base científica), un planeta llamado Nibiru que tiene una órbita errante por el universo, entra en el Sistema Solar cada 3.600 años y acaba con toda la humanidad en la Tierra. Este planeta está controlado por una civilización muy superior a la nuestra que, en su día, se cruzó con los homínidos primitivos para crear una raza de esclavos (que somos los humanos) dedicada a explotar los recursos naturales de nuestro planeta, especialmente el oro.

Órbita de Nibiru según los conspiranoicos

Por supuesto, Nibiru no existe, la humanidad no acaba este año (cada año vuelve a aparecer esta profecía que no tiene ningún sentido) y Zecharia Sitchin fue un señor que se dedicó a traducir el sumerio “a su manera” sin preocuparse de cotejar que fuese correcto lo que, de forma autodidacta, estaba entendiendo (por supuesto, todos los expertos niegan que en las tablillas se diga nada de lo que cita Sitchin, que está repudiado completamente por la comunidad científica, considerando sus traducciones “fuera de contexto, interesadas y distorsionadas, como poco”.).

Todo esto no impidió que Sitchin vendiera libros y libros de historias que solo estaban en su cabeza (en España se pueden encontrar fácilmente) destacando “El 12º planeta”.

¿Qué es Nibiru?

Nibiru era el nombre que daban los sumerios a Júpiter, simplemente. Esta civilización, con conocimientos astrológicos muy básicos al no disponer de instrumentos modernos, solo conocía cinco planetas aparte del nuestro: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno (los que se pueden ver con el ojo humano sin telescopio). Los sumerios describen con ese nombre un planeta con la órbita exacta al que tiene el gigante rojo, de manera que no hay lugar a dudas a la interpretación.

Zecharia Sitchin posa tranquilamente con tablas que no tienen nada que ver con sus teorías

Independientemente de eso, la parte de los extraterrestres ya nace totalmente de la mente de Sitchin, que se inventó cosas prácticamente según quería material para nuevos libros. Por supuesto, no se habla de nada de eso en los restos sumerios conservados. Los planteamientos del escritor no solo no se sostienen porque no tengan nada que ver con lo que dicen las escrituras sino que desafían hasta la propia física.

Todo esto no quita para que, como es habitual, aficionados a la conspiratoria creyeran sus palabras aunque no tuvieran ápice de pruebas, tildando siempre a la comunidad científica de querer ocultar la verdad que solo conocía el escritor de origen azerí. Aunque se les muestren las pruebas directamente, las rechazan.

¿Cómo saber que el mundo no se va a acabar?

Aquí podríamos entrar en diversos experimentos y trucos científicos, pero no obstante vamos a recomendar el más sencillo: si miras por la ventana ¡no hay ningún planeta gigante en el cielo que viene hacia nosotros! Semejante prueba debería ser ya bastante categórica, pero como al conspiranoico no se le convence fácilmente, vamos a indagar más en la historia de Sitchin y por qué creó toda esta trama que se repite cada año.

Los amantes de la teoría de Nibiru demostrando que están un poco flojos en cuanto a localización de los astros

Desde 1997, Nibiru “debería” haber destruido la Tierra prácticamente cada año. Obviamente esto no ocurre porque ni Nibiru, ni un planeta como Sitchin describe a Nibiru, puede existir físicamente (no tendría órbita redonda, estaría ya más que localizado por los telescopios actuales, etc.). De todas formas, Sitchin dejó calculado que este planeta debía volver en torno al año 2900 y 3000, por lo que hasta su propia teoría se contradice.

No obstante, las teorías de Sitchin que no debían haber ido a ningún lado, se encontraron con la explosión de teorías extraterrestres que causó el acercamiento del cometa Hale-Boop a la Tierra en 1997. Aprovechando ya la rápida difusión de Internet, grupos pseudo-religiosos y sectas empezaron a creer en ideas similares, destacando la secta “Heaven’s Gate” cuyos miembros se suicidaron colectivamente al paso del cometa (también creían que el astro era un planeta que venía, en este caso, para salvarles, y debían deshacerse de su cuerpo humano para poder ascender a él).

Lamentablemente, hay un sinfín de páginas web y libros que siguen manteniendo la teoría y justifican todos los errores que tiene (desde que está en otro plano temporal paralelo y por eso no lo vemos hasta que nos la ocultan los gobiernos). Importantes astrólogos han tenido que dedicar gran parte de su carrera a, simplemente, desmontar estas historias pero, por desgracia, es imposible sacar del error a muchos empeñados en creer tanto a Sitchin como a posteriores farsantes.

 

El cementerio alemán en España

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