El “milagro de Miami”: cuando Japón ganó en fútbol a Brasil

Que Japón nunca ha sido una potencia futbolística lo sabe hasta el más desconectado de este deporte. Allí el béisbol es el deporte que mueve masas, a años luz del baloncesto (que podríamos considerar segundo deporte), a los que siguen el fútbol y el voleibol.

Foto: Agencia EFE

No obstante, con la celebración del Mundial 2002 entre Corea del Sur y Japón, su seguimiento creció (aunque sigue siendo tremendamente minoritario). Y es que “Oliver y Benji” (“Captain Tsubasa” o “Campeones”), la serie japonesa en la que cualquier parecido con la realidad del fútbol era pura coincidencia, fue un producto que hablaba sobre un deporte para ellos minoritario.

La selección japonesa estuvo a punto de conseguir otro “milagro” en los octavos de final de este Mundial de Rusia cuando rozaron el entrar en cuartos de final por primera vez en su historia, en un partido que tenían virtualmente ganado ante Bélgica con un 0-2 a falta de 30 minutos para el final y que perdieron en el tiempo de descuento. A pesar de la derrota, el público japonés está muy orgulloso de haber rozado la hazaña de la clasificación y la comparan, incluso, con su gran hito en fútbol: el “milagro de Miami”.

Ronaldo, Rivaldo, Aldair, Bebeto, Roberto Carlos, Dida…

Todo sucedió en el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. No eran selecciones de categoría absoluta sino sub-23, pero aquella generación brasileña (que a la postre ganó un mundial en 2002) bien podría haber luchado y llegado muy lejos en un mundial absoluto.

De hecho, aquella Brasil era campeona del mundo (en Estados Unidos ’94) y en ese equipo olímpico estaban varios de los que participaron del logro (como Ronaldo). Por ello, cuando se inició el torneo y su primer rival fue Japón, los nipones no podían evitar estar más pendientes de pedir autógrafos y hacerse fotos con sus ídolos brasileños que del partido en sí.

Una de las numerosas ocasiones que sacó el meta Kawaguchi

Mientras Brasil era la actual campeona del mundo, Japón ni siquiera había participado en un mundial (ya sabían que serían sede del mundial de 2002, por lo que allí como muy tarde debutarían, aunque finalmente consiguieron clasificarse para Francia ’98, perdiendo los tres partidos y marcando solo un gol, contra Jamaica). Las cuotas que los Juegos Olímpicos reservan para cada continente, que en ese instante eran mayores que las que había en los mundiales de fútbol, hizo posible la presencia de Japón como uno de los representantes asiáticos.

Este fue el contexto previo del partido: cuando la pelota empezó a rodar, todo cambió.

El gol de Teruyoshi Ito y el crecimiento del fútbol en Japón

Con el balón rodando, la lección dada por Akira Nishino (el seleccionador japonés aquel entonces y, curiosamente, el entrenador del equipo en este mundial, encargándose de él a dos meses de empezar la cita tras un pequeño “motín” de los jugadores) era clara: todos atrás y firmar el empate sin goles. Por ello, todo el partido fue un continuo ataque de Brasil que, entrenado por Zagallo (asistente técnico en el mundial anterior ganado y próximo seleccionador de Brasil), pecó de cierta soberbia reservando numerosos jugadores ante la “facilidad” del partido. De hecho, Ronaldo entró ya iniciada la segunda parte.

Teruyoshi Ito / Foto: Getty Images

Los asiáticos despejaban todo balón que les llegaba y Teruyoshi Ito, centrocampista convertido en el delantero del equipo (que con 43 años sigue en activo, jugando en la liga japonesa donde ha hecho toda su carrera), era una isla contra la defensa brasileña. Sin embargo, en uno de esos despejes que buscaban al delantero, Aldair se la cedió a Dida y el portero salió arrollando al defensa, sin entenderse, dejando la bola en la línea de gol sin portero donde Ito solo tuvo que empujarla.

El resto del partido fue más de lo mismo: despejes soporíferos y una Brasil que se desquiciaba más y más con el paso del tiempo, ante una Japón que ni podía, ni quería, combinar tres pases. La afición del Orange Bowl de Miami (estadio donde se celebra una de las copas de fútbol americano universitario más míticas que existen) disfrutó por la tensión y por el marcador, porque no por el espectáculo en sí. El tiempo acabó y Japón ganó a Brasil con el milagro de Teruyoshi Ito.

La historia del fútbol en Japón nació allí prácticamente y vivió empujada por ese gol: se han clasificado para todos los mundiales desde entonces, han llegado dos veces a octavos de final, estuvieron a punto de pasar de ronda en aquellos Juegos Olímpicos (ganaron todos los partidos excepto a Nigeria, que a la postre fue la campeona) e incluso fueron subcampeones de la Copa Confederaciones en 2001 (perdiendo la final contra Francia, campeona del mundo), un logro que ni la mítica generación de la selección española ha sido capaz de conseguir. Aquella generación de los “samuráis azules” llegó a conseguir ser 9ª del ranking de selecciones FIFA, muy por encima de aquella española. Y todo empezó con el gol de Teruyoshi Ito.

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