El regreso de la vicepresidenta más televisiva

En los últimos años, cuando llegaba la gala de los premios Emmy (que premia a las mejores series de la temporada), uno de los grandes ganadores en el apartado de comedia solía ser «Veep», una serie que no ha tenido un gran calado en España más allá de la televisión de pago (Movistar; nunca ha sido comprada por ninguna cadena generalista) por lo complicado de trasladar su temática (la política norteamericana) para un público internacional así como su idiosincrasia. Chistes sobre lo paletos que son en Kentucky o cómo arranca una carrera electoral en Omaha son difíciles de trasladar para un público medio fuera de América, por muy buenas bromas que sean.

Julia Louis-Dreyfus con dos Emmys

La difícil traslación al público es probablemente lo que más ha limitado la serie en nuestro país, pero en Estados Unidos desde su primera temporada ha sido todo un fenómeno por su ácida crítica de la política así como por la tremenda interpretación, una vez más, de su protagonista, Julia Louis-Dreyfus, que se lanzó a la fama en Seinfeld. De 2012 a 2016, la actriz se llevó cinco años consecutivos el premio a mejor actriz de comedia por su papel de Selina Meyer, la protagonista de la serie.

Sin embargo, tras la sexta temporada, en 2017, se anunció que la serie pararía sus rodajes de forma indefinida. Su protagonista tenía por delante una dura batalla contra un cáncer de pecho por lo que la continuidad quedaba en entredicho, a la espera de valorar cómo afrontar la situación. Posteriormente y para cerrar la serie, se anunció que habría una pequeña temporada final más corta de lo normal aunque sin fecha específica (que se fue postergando en función del estado de salud de Louis-Dreyfus). Han pasado dos años y ahora llega el final de la serie tras superar la enfermedad.

Un final impropio del nivel de la serie

Junto a los cinco premios Emmy consecutivos de su protagonista, la serie ganó dos años consecutivos el premio a mejor comedia (2015 y 2016). Por ello precisamente sorprende más la no traslación de la serie a España, donde ha pesado el ser «demasiado americana»; eso no ha sido problema para traer comedias de otro tipo como «Black-ish» (tan centrada en el mundo afroamericano y la diferencia entre razas de EEUU que en España pierde mucho sentido. Tiene un mercado demasiado acotado y España no es uno de ellos, pero aún así fue comprada por Atresmedia). Sin embargo, con esta serie nunca hubo ese atrevimiento.

Por ello, la gente que no ha consumido esta serie por televisión de pago o en streaming no ha tenido la oportunidad de disfrutar de una de las series de la década junto a una de las mejores actrices de televisión existentes. Es una pena que no haya sido así, ya que el producto tiene una calidad más que sobresaliente siendo muy divertida y amena (y corta, todo hay que decirlo: temporadas de diez capítulos y 25 minutos cada uno).

La sensación de esta última temporada que ha empezado hace un par de semanas es agridulce: tras conocer la enfermedad, todos queríamos volver a ver a Julia Louis-Dreyfus sana y recuperada, saber que todo ha quedado en un susto y, además, que es capaz de seguir interpretando su papel con esa chispa que solo ella ha sido capaz de darle. Pero por otro, la sensación agria de que una serie, en su mejor momento, se haya detenido varios años y vuelva en forma de final simple para cerrar la trama, cuando da la sensación de que podría dar más de sí y aún se podría hacer mucho más.

Siete capítulos que reabren el debate de si debe acabar así

Viendo que los actores y la trama tiene hilo del que tirar, cabe preguntarse (si la audiencia acompaña en este final de temporada) si es posible una renovación, ahora que no hay problemas externos y teniendo en cuenta que su grabación no conlleva mucho tiempo al ser tan pocos capítulos. No obstante, no parece que haya ninguna posibilidad y de hecho HBO ya ha renovado la serie que la sustituirá en su franja horaria pensando en el hueco que dejará. La actriz parece querer cerrar el personaje que más éxito le ha dado en su carrera para centrarse en otros menesteres.

Aunque tenga una temática a priori densa como la política americana, la comedia es fresca y de lo más recomendable para ver actualmente para el que no la conozca. Además, en la época en que hay muchas grandes series pero con una o dos temporadas, con una producción muy lenta, resulta muy agradable empezar a ver una serie a sabiendas de que está ya terminada (y terminada de verdad, no cancelada de mala manera). Durante años ha desbancado en los premios de mejor comedia a series como The Big Bang Theory o Modern Family, tan afianzadas en el mercado español, por lo que creo que merece una oportunidad al menos para descubrir al equipo de la vicepresidenta de los Estados Unidos.

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