España debería obligarnos a saber hacer la RCP

En España fallecen al día 100 personas por parada cardíaca según la Asociación Española del Corazón. Dentro de estas cifras, hay casos insalvables producidos como el fin de una larga enfermedad (morir de paro cardíaco no significa que haya sido la única causa de la muerte). Pero otros muchos, especialmente en gente joven (por debajo de los 60 años), con una atención rápida, se pueden salvar. Tanto, que si se hace la RCP (reanimación cardiopulmonar) y se usa un desfibrilador en los primeros cinco minutos después de la parada, las posibilidades de supervivencia aumentan hasta un 90%.

Pasos para hacer la RCP

Solo el 30% de la población sabe hacer la reanimación cardiopulmonar en nuestro país, según datos de la misma asociación. Tres de cada diez, mientras mueren más de 30.000 personas por afecciones cardíacas en España. Tras un ataque cardíaco, en España el índice de supervivencia en 2016 se situaba en el 4%, mientras que en países del resto de la Unión Europea las cifras son mucho mayores (o por ejemplo Estados Unidos, cuya cifra llega al 50%).

La velocidad de actuación es clave, ya que por cada minuto que pasa el afectado sin ser atendido, baja un 10% sus posibilidades de salir adelante. Y para ello hay dos puntos claves: el saber hacer la reanimación por parte de la población, y la existencia de desfibriladores (principal punto que ha aumentado la supervivencia en la Unión Europea).

La mayoría de gente que sabe hacer RCP lo ha aprendido por asociaciones y charlas altruistas

No existe un programa en España para aprender a hacer la RCP dirigido a la población no sanitaria (es decir, la inmensa mayoría). En algunas comunidades, hay programas que se dedican a impartirla por colegios, mientras que entidades como Cruz Roja da cursos de forma habitual. No obstante, si una persona no se interesa por aprenderlo, jamás lo hará.

Lo normal es que, a lo largo de nuestra vida, jamás encontremos una situación en la que haya que usar estos conocimientos. El 99% de la población jamás tendrá que hacerla. Pero si somos del 1% que se encuentra algún caso así en su vida, podemos salvar vidas. Y para ello creo que se debe hacer un plan nacional que enseñe esta práctica, porque podemos salvar miles de vidas.

Mucha gente se ha encargado de alcanzar esa cifra de 30% de personas que saben hacerla. En primer lugar, muchos profesores, tutores o personal educativo que, sin que esté en su plan curricular, ha dedicado tiempo a que sus alumnos la aprendan; esas personas están creando una sociedad con conocimientos de primeros auxilios tremendamente importante y hacen una función maravillosa. En diversas ciudades y comunidades, ONGs y otros colectivos han dado charlas y prácticas en los colegios para enseñar.

Las muertes súbitas, el principal punto donde se salvarían vidas

Mapa con las normativas sobre desfibriladores en las comunidades autónomas / Fuente: B+SAFE

Si algo tenemos que “agradecer” a Puerta, Dani Jarque y otros deportistas que fallecieron por muerte súbita es que han concienciado de este riesgo en la sociedad y especialmente al hacer actividades físicas de alto nivel. Y de la importancia del desfibrilador. No obstante, solo en siete comunidades autónomas es obligatorio disponer de desfibrilador, mientras que en la mitad de ellas se hacen recomendaciones pero no hay obligación. La legislación, en todo caso, es competencia de las comunidades autónomas.

Por ejemplo, la del País Vasco (comunidad además con mas desfibriladores por habitante) y la comunidad de Madrid son las más acertadas para los expertos, ya que permiten que cualquier persona pueda usar los equipos de reanimación. En estas normativas, se obliga a disponer de un desfibrilador en centros educativos, deportivos, estaciones de bus, tren, metro o aeropuertos, hoteles con más de cien plazas, centros comerciales, etc. En otras comunidades, su manejo solo está permitido para personal sanitario, lo que retrasaría la actuación.

Sin entrar en regular las competencias de las comunidades, desde el Ministerio de Sanidad se debe impulsar la presencia de estos equipos y la creación de normativas autonómicas allá donde no las hay, y, lo más importante, no solo ofrecer, sino obligar a toda persona a conocer y saber hacer la reanimación cardiopulmonar: disponer de centros que la impartan (lo que a su vez crearía trabajo), y que, por supuesto, de manera gratuita, todos los que no sabemos esta mecánica asistiésemos. Es un beneficio como sociedad, en beneficio común y, sobre todo, en salvar vidas. Porque con una vida que se salve, ya valdría la pena.

 

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2 Responses to España debería obligarnos a saber hacer la RCP

  1. Creo que la vida no la valoramos. Sabemos cosas sin repercusión pero algo que salva una vida lo dejamos de lado. Buen tirón de orejas

  2. Diego Luis Antùnez Puerta says:

    Se enseña mucho de todo y algo tan sencillo y vital no se enseña. Y cuando lo ves como en el carnet de conducir o riesgos laborales te lo da alguien que sabe casi como (tú , la mayoría de la población lo que ha visto en la tv en una serie, nada.)
    Es muy triste.