Gatillazo y Poncho K abarrotan la fiesta de bienvenida a Viñarock

Ha habido conciertos ya integrados en el propio festival (porque, técnicamente, la organización no considera esta fecha como parte del evento en sí) en los que no hubo ni la mitad de público que ha recibido el recinto de Viñarock este viernes 27. Y si este es el ambiente en una fiesta de bienvenida que se suele considerar muy relajada en cuanto a público en comparación con el resto de festival, qué nos esperará en los próximos días.

Pasadas las 19:15 de la tarde entraban los primeros “viñarockeros” al impoluto recinto. Un precioso mural gigante recibía a todos los asistentes conforme pasaban el control de seguridad y un dibujo gigante en el suelo con el símbolo del festival invitaba a todos a fotografiar su presencia en él. Las habituales ya barreras anti-avalanchas se sorteaban para llegar a primera fila, donde el rock-funk de los sevillanos Batracios empezaba una actuación relajada bajo un anochecer primaveral.

Foto: Raúl Torres

Foto: Raúl Torres

 

 

 

 

 

 

D’Callaos subió al escenario a continuación con su flamenco-fusión, siendo de agradecer el poco tiempo que pasó siempre entre un concierto y otro y el desmontaje de los equipos entre grupos (ya que en esta fiesta solo se usaba un escenario). Otro concierto muy agradable para disfrutar del “tardeo” del Viña, con un público ya cargado de energía para las más de 120 actuaciones que quedaban por delante en el festival.

Poncho K, la multitud y los problemas técnicos

Con Poncho K ya se empezó a notar la cantidad de gente, inusual en una fiesta de bienvenida y para ser el tercer concierto de la edición. El cantautor sevillano dejó algunas de sus mejores canciones sobre el escenario, si bien no pudo dejar más por problemas técnicos que pararon su actuación unos veinte minutos. Posteriormente se comentó que el parón se debía no a problemas técnicos de sonido en sí, sino a que un espectador había tenido un problema médico cerca de la primera fila y se paró el concierto para poder atenderla, dato no obstante que no pudimos contrastar. Igual que se agradeció la velocidad a la que los técnicos de montaje y sonido cambiaban de un grupo a otro, nos quedamos sin explicación de por qué solo vimos a uno de los artistas principales del día la mitad del tiempo programado.

Foto: Raúl Torres

Perdidos veinte minutos de Poncho K y con los ánimos bajos por empezar así un Viñarock, se agradeció mucho que el turno de subir al escenario fuese para Evaristo con Gatillazo, capaz de hacer volver la euforia a la noche. Sus clásicas canciones volvieron a levantar Viñarock ya con normalidad en el que probablemente fue el concierto con más personas del día. Ofreció exactamente lo que todo el público esperaba.

Entrando a la madrugada llegó el mestizaje con Ché Sudaka y sus ritmos que van desde el reggae hasta el folk con tintes latinos. Así, junto a los valencianos Funkiwis, se ponía el broche de una fiesta de bienvenida multitudinaria y accidentada que deja el horizonte abierto de cómo serán el resto de días. Si la climatología se mantiene, esta 23ª edición del festival puede acabar en la memoria de mucha gente.

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