Los linces vuelven a reinar en los campos

Se puede decir sin exagerar en absoluto que el proyecto Life+IBERLINCE, financiado en su mayor parte por la Unión Europea, ha salvado al lince ibérico (el felino más amenazado del planeta) de su extinción. A principios de siglo, la cantidad de animales censados llegó a su mínimo distribuidos en tres zonas separadas entre sí. La previsión era que acabase desapareciendo.

Suelta de uno de los linces criados en cautividad / Foto: Life+IBERLINCE

La mayor mortalidad de los animales se ha producido por la entrada del hombre en sus hábitats naturales. La mayoría atropellados, mientras que la segunda causa de muerte es la caza (actualmente, ya que a mediados del siglo pasado era la principal). En 1960 había 5.000 animales en España, mientras que ahora (y gracias al proyecto europeo de recuperación) hay en torno a 620, unas cifras que, a priori, parecen alarmantes, pero en cambio son completamente esperanzadoras.

Porque en 2002 el lince ibérico estuvo cerca de entrar en la lista de animales extinguidos por el hombre. Solo quedaron 94 ejemplares que se repartían entre la sierra de Andújar (Jaen), la sierra de Cardeña y Montoro (Córdoba) y la zona del Parque Natural de Doñana. Décadas atrás, se podían encontrar linces en cualquier zona boscosa o de matorral de la mitad sur de la Península Ibérica. Aún se está muy lejos de llegar a la cifra de millares, pero sí que se ha conseguido repoblar zonas donde ya habían desaparecido, como en los Montes de Toledo.

Unión de todos los organismos para salvarlo

La clave para la salvación del lince viene de la unión de todos los entes necesarios para hacerlo. Por un lado la Junta de Andalucía, que tiene la mayoría de los centros de cría en cautividad, la mayor población de animales y las mayores extensiones para su crecimiento. A este plan también se sumaron la Junta de Castilla-La Mancha (la otra gran zona donde vive el lince) y la Junta de Extremadura, así como el Gobierno de Portugal. Con todos ellos y bajo la bandera de la Unión Europea, nació el proyecto Life+IBERLINCE, aportando gran parte de los fondos para el mantenimiento de los espacios.

Mapa de distribución del lince ibérico en 1990 / Life+IBERLINCE

Aparta de la reducción de la mortandad de los animales (no obstante, cada año mueren unos 30 linces a mano del hombre), la clave ha sido el conseguir criar. Los que quedaban silvestres habían llegado a un punto en el que su variabilidad genética era tan baja que no nacían nuevos cachorros. La tecnología de los centros de cría hizo que seleccionaran los ejemplares más adecuados para criar y el sistema empezó a tener éxito rápidamente.

Conseguida la crianza, hubo que afrontar el momento de su suelta en libertad. Muchos animales murieron en este punto mientras que otros consiguieron adaptarse muy bien a los entornos. Para ello fue necesario reforzar las leyes que protegían al felino característico de la Península Ibérica y conseguir colaboración de dueños de cotos de caza para que los animales puedan estar en esos terrenos sin peligro. Además, todos los ejemplares que se sueltan llevan un detector GPS que indica su recorrido (son animales capaces de recorrer cientos de kilómetros en pocos días) y un detector que indica que están con vida.

Comienza la cría salvaje

La clave para que el programa fuese viable a lo largo del tiempo era que los propios linces liberados y criados en cautividad comenzasen a criar, y así ha ocurrido. El año pasado, la hembra Mesta (todos los linces que se liberan cada año tienen nombres que empiezan con la misma letra. Los que empiezan por M son los liberados en 2016) tuvo dos cachorros y ahora ha tenido otros tres. Es la primera camada salvaje que nace este año en Castilla-La Mancha.

Mesta, con uno de sus cachorros nacidos este año / Foto: Life+IBERLINCE

Antes, ya han nacido nuevas en Andalucía, en un mes en que suelen salir de las cuevas las crías y ya se pueden observar. Mientras las crían, las hembras muestran un comportamiento extremadamente territorial, por lo que no admiten acercamiento humano alguno. No obstante, las cámaras que tiene repartidas el programa van encontrando los refugios donde han nacido estas crías.

Ahora el trabajo debe centrarse en volver a bajar la tasa de mortandad de los animales, con barreras en las carreteras que pasan por las zonas de cría (competencia del Ministerio de Fomento, quizá el eslabón más débil de todas las aportaciones que se están haciendo). Hace cuatro días, fallecía atropellada en Olhao (Portugal) una de las hembras más jóvenes que se habían reintroducido hace menos de un año. La semana pasada se encontraba otro ejemplar en Valencia de las Torres (Badajoz) sin que se sepa aún las causas de la muerte.

Cabe destacar que la caza premeditada de unos de estos ejemplares supone una muy importante sanción y pena de cárcel, mientras que si alguien por accidente atropella a alguno, debe avisar inmediatamente a los servicios de Medio Ambiente de la Guardia Civil (SEPRONA). En lo que va de año han muerto 12 linces, casi todos atropellados.

 

 

Cuando un tonto se cruza con el patrimonio histórico

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One Response to Los linces vuelven a reinar en los campos

  1. Fernando says:

    La maldita mejor noticia del año… ya era hora de recuperar un poco de fé en el ser humano