Marearock consigue mover a 6.000 personas en una edición reducida

La noticia de que el Marearock pasaba a ser un festival de un solo día dolió a muchos aficionados del rock y punk, que tienen a esta fecha en particular como uno de los más auténticos del país. Esta decisión vino provocada por los numerosos problemas que tuvo la organización para sacar adelante el último año, por lo que, ante el riesgo de otro evento con problemas, tomaron esta medida como mal menor.

El público del Marearock es menos habitual de otros festivales y muy concreto. Tanto, que las previsiones para este festival de un solo día (el sábado 14 de abril, coincidiendo con el aniversario de la II República) se desbordaron, con todas las entradas agotadas en un espectáculo celebrado en el parking de la Facultad de Educación de la Universidad de Alicante, en Sant Vicent del Raspeig. Si precisamente los organizadores acabaron con dudas de si seguir con el festival, este día debe demostrar que su público no se olvida de ellos, aunque sea en otra parte, un solo día y en otra fecha.

El arranque del día con Konsumo Respeto

El cartel era más que aceptable, con ocho bandas de mucho peso como Desakato, La Raíz, Gatillazo o Trashtucada, entre otros. El precio de la entrada también invitaba al evento (18 euros anticipada y 23 en taquilla, muy asequible para un cartel con esas bandas). Con todo a favor, la explanada del parking se llenó completamente con 6.000 personas para ver los conciertos principales.

Fiesta del día previo

Varias bandas arrancaron motores de lo que sería el festival el día de antes, destacando Fuckop Family como los más conocidos. Fue un día con mucho menos público que el sábado en el que solo asistieron algunas centenas de personas. Fue simplemente un prolegómeno de lo que se viviría el día después.

Una de las cosas que agradecieron los asistentes, tanto el viernes como el sábado, fue la duración de los conciertos, ya que al no incluir mucha cantidad de grupos (solo se disponía de un escenario) pudimos ver a las bandas más esperadas durante 90 e incluso 100 minutos, algo por desgracia ya difícil de ver en un festival (en Extremúsika por ejemplo algunas bandas actuaron 25 minutos) que se echa de menos. En ocasiones, el tiempo hace que bandas míticas se queden sin tocar temas emblemáticos por problemas de agenda.

Fuckop Family en Marearock 2018

Uno podría esperar peor organización al saber que un festival se celebraría en un parking, pero sin embargo la organización fue más que correcta y a la altura de las bandas y público, con precios populares en la barra. Nada se dejó a la improvisación y eso ayudó mucho para disfrutar del espectáculo.

Día grande: arranca la 13ª edición

A las 17:00 comenzó a sonar la música en el escenario. Los locales Pura Mandanga eran los encargados de estrenar esta edición del festival, mientras que posteriormente fue el turno para Konsumo Respeto y Arpaviejas. Mientras tanto, en taquilla quedaban 700 entradas que minutos después ya se habían vendido.

Con el cartel de “no hay billetes” colgado, llegó la hora de los platos fuertes del día. No se entendería Marearock sin el punk más puro del país que representa Gatillazo. Evaristo, el excantante de La Polla Records y emblema de este estilo, levantó a los presentes con un concierto intenso y a la altura de lo que prometía. La noche fue para quizá las dos bandas más punteras del momento y emergentes en los últimos años: los asturianos Desakato y los valencianos La Raíz. Hace cinco años, ambas bandas actuaban en horas de menos público y festivales más pequeños, y ahora son de los grupos que más gente mueven.

Con Desakato, recinto abarrotado

Ambos venían de actuar en Extremúsika horas antes pero el cansancio no pudo con ellos. Cruzándose la península en horizontal, ofrecieron unos conciertos con las canciones muy bien seleccionadas en un recinto abarrotado. Otros que se habían cruzado el país de una punta a otra fueron los gaditanos Trashtucada, encargados de cerrar el festival junto a la banda Kontaminació.

A las 4 de la madrugada, los asistentes dejaban el recinto con la sensación de haber visto un gran evento, a pesar de su versión reducida. Con días como el de ayer, es una pena pensar que solo se celebre un día, porque la sensación percibida fue de tener la misma, o más fuerza, que en años anteriores. El año que viene, más Marearock.

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