Ojeando Festival mantiene su personalidad y encanto en su undécima edición

El festival que acoge la localidad malagueña de Ojén celebró el pasado 13 y 14 de julio la que era ya su undécima edición, una clara consagración como festival en el panorama independiente de nuestro país. Los miles de asistentes fieles a la veraniega cita indie malagueña por excelencia volvieron a cumplir con creces las expectativas, ya que un año más llenaron el mítico “patio” donde se celebran los mágicos conciertos principales en un entorno inigualable.

El crecimiento del festival es notable, ya que las cifras suben cada año en público y recaudación económica. Esta edición, con un cartel más atrevido, de un carácter más intimista, personal y nostálgico, con el que quizá muchos dudaban de su enganche con el público emergente, ha resultado muy satisfactoria tanto para organización como para el exigente y cada vez más numeroso público.

Lori Meyers / Foto: Adrián Madueño

El apoyo activo al colectivo LGTB mediante banderas y eslóganes propiciaban una de las novedades positivas del festival en esta edición, que hace gala de su inclusión y lucha social por la igualdad en cuestiones de identidad y orientación sexual. La ya conocida “Zona Kids” ha mostrado también este año su crecimiento y originalidad, compartiendo en un entorno único como la Cueva de Ojén una propuesta de festival para los más pequeños ante unos padres encantados y agradecidos: espectáculos mágicos y sonoros que encontraban su culmen en la actuación que abría la jornada del viernes noche, Devils in the Sky, una prometedora banda de niños comprendidos entre 8 y 14 años, con unas versiones y temas propios de rock metal que darán que hablar en unos años si se consagra su progresión. Es una delicia ver tocar a estos chicos.

Un viernes lleno colores, sonidos y emoción

Por otro lado, en el escenario principal, el Patio, abrían Ballena, una banda local que ya da sus primeros pasos en el panorama indie español. A continuación, Rufus T Firefly ofrecía un espectáculo visual y sonoro difícilmente igualable, un concierto con mucho sentimiento, corazón, y una psicodelia que a muchos recuerda a los mismísimos Tame Impala. Ojo con el camino que llevan estos chicos de Aranjuez.

Nunatak / Foto: Adrián Madueño

Continuó la velada por parte de los ya experimentados y siempre emocionantes Maga, que hicieron un cuidadoso repaso a su discografía, resaltando los temas de su último larga duración, “Salto Horizontal”. Los sevillanos hicieron vibrar al atento público con sus delicadas letras y sinfonías envolventes en un directo colorido y bonito. El extravagante y versátil Carlos Sadness cerraba la jornada de conciertos a ritmo de ukelele y electricidad, un artista único que se ha hecho un hueco. Second Djs pincharon, ya al final de la noche, lo mejor del indie nacional con un ambiente muy apetecible.

El sábado tuvo guindas para un gran pastel

La segunda jornada del festival comenzaba, como ya es tradición, en la piscina municipal de Ojén, que habilita sus instalaciones al servicio del festival y sus asistentes. Un día espléndido de verano en la que la música y la fiesta eran protagonistas. El buen rollo se contagiaba y los veteranos We Are Not Djs se encargaron de animar al personal con una exquisita selección musical para una sesión de algo más de tres horas ininterrumpidas de fiesta y diversión: indie, electrónica y dance conjugados magistralmente.

Ya en el escenario Patio abrían Dreyma, un dúo femenino con una propuesta más electrónica muy interesante. Continuaron la jornada, desde Cartagena, los jóvenes Nunatak, que ofrecieron un concierto de pop bailable, bonito y muy cercano con el público, que gozó a ritmo de más ukelele, estribillos pegadizos y un espectáculo de coros. Directo genial, perfecto para abrir boca justo cuando se venía una de las grandes citas del festival: los granadinos Lori Meyers, con los que finalmente reventó el Patio, que estuvieron casi dos horas cantando los temas más populares de la extensa discografía de una de las bandas más laureadas en el indie nacional.

Nancys Rubias / Foto: Adrián Madueño

Tras este chute de adrenalina había aún motivos para quedarse por allí, ya que aparecían las Nancys Rubias, lideradas por el controvertido y archiconocido Mario Vaquerizo, con unos temas de pop electrónico que no dejan de sacar sonrisas a gran parte del público que asiste regularmente. Un concierto que, te guste o no, no debes perderte. Niños Mutantes Djs cerraba la noche y el festival en el escenario principal: una sesión hecha para bailar y acabar de darlo todo.

Mención especial en esta edición para el sonido del escenario Patio, que ha sido espectacular en todos los conciertos. Gran trabajo del equipo profesional de sonido, iluminación y seguridad. La organización demuestra su madurez y experiencia en el engranaje y montaje de un festival de tal calibre. Todo salió perfecto, con un público satisfecho que ya espera con ansias la próxima cita de uno de los festivales apuntados en el calendario.

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